• 14 de abril de 2024 01:50

PULSO CIUDADANO

Tu Espacio de Expresión

Internet es información compartida por conducto de una red global de redes de computadoras que están interconectadas en todo el mundo, cuya finalidad es permitir el intercambio libre de información. Sin duda, uno de los avances tecnológicos mayor importancia en la época actual. Es útil para el trabajo, la educación, la economía, la cultura y el esparcimiento social.

Ciertamente ha revolucionado a velocidad kilométrica las relaciones humanas, por ello se ha vuelto atractiva para la delincuencia cibernética y las élites de poder de toda la geografía global.

Capítulo 19, organización de periodistas, señala que la censura de información en internet es un tema complejo y multifacético, sólo entre 2017 y 2020, organismos y autoridades mexicanas realizaron más de 38 mil solicitudes a plataformas digitales como Twitter, Facebook y Google para eliminar contenidos. Sin embargo, existe opacidad en la manera en que el Estado censura contenidos digitales, al no existir información, transparencia, ni rendición de cuentas en 95.6% de las solicitudes de remoción de contenidos.

Sin duda, la censura es contraria al derecho de libertad de expresión e información de los usuarios de las tecnologías, y varía significativamente de un país a otro, en función de las leyes y regulaciones locales, así como de las políticas propias de las plataformas de internet.

Es un derecho humano fundamental que protege a todas las personas para expresar en libertad sus ideas u opiniones sin temor a represalias, censuras o sanciones, esto incluye la capacidad de formular ideas y, al mismo tiempo, darlas a conocer. En nuestro país, está protegida por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que en su artículo 7 establece que es inviolable la libertad de difundir opiniones, información e ideas, a través de cualquier medio. Ninguna ley ni autoridad puede establecer la previa censura ni coartar la libertad de difusión.

La información falsa o engañosa es una táctica común utilizada para difamar a las personas con noticias ficticias, la tergiversación de declaraciones o la manipulación de imágenes y videos. Ahí está la inteligencia artificial.

El acoso en línea puede incluir insultos, amenazas y ataques personales. Los trolls pueden coordinar estos ataques en plataformas como Twitter, YouTube y otras redes sociales. La suplantación de identidad, creando cuentas falsas en redes para difamar. Los bots, en cuentas automatizadas, para inundar las redes sociales con mensajes negativos.

El doxing, táctica que implica la publicación de información personal privada en línea, que puede incluir direcciones, números de teléfono y otra información personal que puede ser utilizada para acosar o amenazar.

La propiedad y el control de los datos que los usuarios suben a las redes sociales varían dependiendo de la región y las leyes locales, siendo un derecho inalienable de las personas.

En América, las redes sociales tienen acceso a datos personales de sus usuarios, quienes, al aceptar los términos de servicio y la política de privacidad, aceptan también el tratamiento que la plataforma brindará a dicha información. Sin embargo, la coyuntura actual en los Estados Unidos ha despertado interés y este caso evidencia la necesidad cada vez más imperiosa de los países por contar con una legislación específica y adecuada que regule la protección de los datos personales de la ciudadanía.

En Europa, el Reglamento General de Protección de datos (RGPD) establece que las empresas que recaben y traten datos personales deberán obtener previamente el consentimiento del titular, y que dicho consentimiento deberá ser inequívoco y para los fines específicos establecidos por la empresa en su aviso de privacidad. El RGPD otorga derechos adicionales, como lo son el derecho de portabilidad y el derecho al olvido, mismos que no están reconocidos por la legislación mexicana.

Lograr un equilibrio entre evitar la censura y prevenir el mal uso de las redes sociales es un desafío. Las plataformas de redes sociales deben promover la verdad y la transparencia, permitiendo a los usuarios expresar sus opiniones libres sin denostar y difamar a nadie. ¿O no, estimado lector?

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