• 14 de abril de 2024 01:39

PULSO CIUDADANO

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La palabra “elecciones” proviene del latín electio, que es una forma sustantiva abstracta de electus, que significa “elegido”.

En la antigüedad la transmisión pacífica del poder era por herencia, por elección, o por aclamación. Las elecciones encaminadas para dotar de cargos en la administración fueron práctica habitual en la época clásica. En algunos casos era más avanzada que hoy, ya que para presentar alguna candidatura se exigía al aspirante demostrar previamente su aptitud y capacidad, según los historiadores de CurioSfera.com.

Fue en la antigua Grecia que inició el cambio al reconocerse que, por encima de todo, debían estar los intereses públicos, impulsando el estudio y naturaleza de los derechos de la gente. Cuatro formas de gobierno experimentaron al buscar respuestas acerca de quién debía gobernar y cómo. Democracia: gobierno del pueblo (ciudadanos varones). Monarquía: gobierno de un individuo que ha heredado el puesto. Oligarquía: gobierno de un grupo selecto de individuos. Tiranía: gobierno de un individuo que se ha hecho con el poder de manera anticonstitucional (Mark Carwright, editor de World History enciclopedia).

Así, su diseño de elecciones fue bastante diferente al que conocemos hoy en día. No elegían a los gobernantes por votación directa, como se hace en las democracias modernas, pues consideraban las elecciones como antidemocráticas, al creer que los comicios siempre privilegiaban las diferencias entre los candidatos, ya sea en términos de riqueza, linaje o educación.

La mayoría de los funcionarios gubernamentales eran seleccionados por sorteo. Este sistema de gobierno se considera la primera democracia del mundo.

La política, el gobierno y el debate de sus leyes los llevaban a cabo al aire libre en sus ágoras (plazas de las polis), donde se congregaba la ciudadanía para participar de su construcción.

Es natural que votar a mano alzada se impusiera en las plazas públicas de las circunscripciones urbanas y rurales, procediendo a contar el número de personas que se mostraban favorables, o lo contrario, a una candidatura, pues este sistema aparentemente democrático de ciudadanos libres votantes estaba influenciado por un consejo de élites sociales.

Por ello, los historiadores sostienen que las elecciones, tal como las conocemos hoy, fueron creadas por los antiguos griegos.

En la antigua Roma, las elecciones eran una parte esencial de su gobierno y la participación sólo estaba permitida a los ciudadanos romanos. Durante la República, los ciudadanos elegían anualmente a casi todos los funcionarios. Sin embargo, los intereses de la clase alta a menudo superaban las preocupaciones de la clase baja.

Los emperadores continuaban siendo elegidos regularmente como cónsules y como censores, manteniendo así la tradición republicana. El emperador ostentaba en realidad los cargos no imperiales de princeps senatus (líder del Senado) y pontifex maximus (máxima autoridad religiosa del Imperio).

En la antigua Roma, el cónsul era el magistrado de más alto rango de la República romana. Cada año se elegían a dos cónsules entre ciudadanos mayores de cuarenta y dos años. Los cónsules eran seleccionados en los comitia centuriata, es decir, la Asamblea del pueblo romano.

Es importante mencionar que durante la monarquía el poder del cónsul era menor que el del rey, aunque más tarde fue adquiriendo más importancia; aun así, siempre dependió del Senado. Los cónsules eran jefes del poder ejecutivo y religioso, además de estar dotados de imperium.

El tribuno de la plebe era un cargo de la antigua República romana, elegido por los ciudadanos que componían la plebe. Los tribunos de la plebe surgieron para defender a los plebeyos y eran elegidos por el concilium plebis.

La democracia nació en Atenas y la República en Roma (José Teo de Andrés), modelos políticos de gobierno que modernizados usamos en todo el mundo. 

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